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...And The Lamb Lies Down in Mexicali (2003)Baja Prog Centenario
Para Música Progresiva: Juan José Salas R. del sello disquero Luna Negra.
Mexicali, Baja California Norte, México. 5, 6, 7 y 8 de marzo de 2003 Son ya siete las ediciones del Baja Prog; un festival que se celebra en el
norte de México, y que en esta ocasión congregaría a un puñado de bandas de
cuatro continentes que no cejan en empeño de proclamar, a los cuatro vientos,
que el rock progresivo sigue vivo, aunque nadie sepa cuál es el común
denominador entre un monstruo sagrado del rock clásico, como Focus y la sangre
nueva de Cabezas de Cera. Los conciertos toman lugar en dos escenarios diferentes: El Teatro del
Estado, con un aforo de poco más de mil personas y el pequeño escenario del
Bar Guaycura (para los conciertos del mediodía), ubicado dentro de las
instalaciones del hotel sede del evento, el Araiza Inn Mexicali. La fiesta dio inició con los mexicanos Gallina Negra, antes conocidos como
Similares y Conexos, quienes estrenaron disco y que presentaron su mestizaje
musical, muy a la mexicana, cuya fuerza fue menguando conforme pasaban los
minutos. Gallina Negra es un grupo de propuesta interesante pero que no ha
logrado despegar de forma contundente. Más tarde, en el Teatro del Estado, las japonesas Ars Nova tratarían de
revivir el clasicismo de los 70’s pero apenas si lograron mantenerme
despierto. Ni la simpatía de Akiko Takahashi ni el cabello teñido de Keiko
Kumagi sirvieron de nada. Las cosas no mejorarían con Cast, desafortunadamente. Sí, otra vez Cast, aunque revitalizados con Kiko King y Carlos Humarán,
hicieron un concierto demasiado largo mezclando temas viejos con algo de su
nueva producción, “Al- Bandaluz”, teniendo como invitado al saxofonista
Pepe Torres, del grupo español Omni. Finalmente, el plato fuerte de la noche: Los catalanes Alquilbencil,
liderados por el saxofonista y vocalista Oriol Jiménez. Alquilbencil es una de
esas raras agrupaciones que no tratan de re-crear el ambiente clásico del rock
progresivo si no que han asimilado una fuerte exposición a sonidos más
cercanos a la música de vanguardia (Van Der Graaf Generator, Henry Cow, King
Crimson) y los a los que han agregado una visión propia. Una de las grandes bandas del progresivo de hoy. El jueves al mediodía tuve la oportunidad de escuchar al trío israelita
Trespass y me llevé una grata sorpresa y creo que los que asistimos a este
concierto tuvimos una inesperada sesión de virtuosismo teclístico, ritmos
cercanos al jazz y la oportunidad de escuchar una pieza del compositor Shen-Tov
Levi, influenciada por el folklore norafricano. En seguida tocarían los brasileños Index, a quienes no tuve oportunidad de
ver pero pro los comentarios que escuché, no mostraron nada más allá de un
neo-prog, eso sí, de buena factura. Los conciertos vespertinos darían inicio con los mexicanos Cabezas de Cera,
que al igual que Alquilbencil, tienen una fuerza increíble sobre el escenario y
sinceramente creo que nadie esperaba un concierto de tal magnitud. Yo los he
visto ya cuatro o cinco veces así que no me parecieron ni “sorprendentes”,
ni “una revelación”. Yo lo sabía de antemano, éste iba a ser un gran
concierto. ¡Y vaya que lo fue! Siguió, según la Classic Rock Society, “la mejor banda del 2001”: Los
holandeses Ricocher. No dudo que hace dos años ésta haya sido la mejor banda
pero en el 2003 fueron la mayor decepción del festival. Un neo-progresivo
insoportable. No funcionarían ni como banda tributo a Iluvatar. Malos de
narices. Para finalizar el segundo día de conciertos, Ankh, de Polonia. Tenía
curiosidad de ver qué sería de Ankh sin su violinista y la respuesta la obtuve
tres minutos después de comenzado el show: Ankh pasó de ser un grupo de heavy
a un grupo que navega entre el tecno mal entendido y la desilusión total.
Predecibles y, por lo tanto, poco o nada bueno que decir. Entrance (de Chile) y los venezolanos Pig Farm from the Moon, en los
conciertos de la mañana, dieron sendos conciertos de entrega total. Los
primeros, una extraña mezcla entre Dream Theater y Genesis y los Pig Farm from
the Moon (¿PFM?) más allegados al sinfonismo de ELP o Yes. Si los Entrance nos
pusieron a vibrar con su alto volumen, los Piggies nos contaron historias fantásticas
entre líneas melódicas. Alto contraste. Justo lo que necesitaban mis oídos. En la tarde, nos aguardaban Magenta, del Reino Unido; Ange, de Francia y
Focus, de Holanda. De los Magenta solo me queda el recuerdo de un concierto aburrido, sin el
menor viso de originalidad. Pop aguado. Melodías facilonas que, increíblemente,
pusieron de pie al público impactado por Chistina Maria Booth y sus tatuajes en
la espalda y por la pose de superstar del guitarrista Chris Fry. Tocaron todo su
disco “Revolutions” y quedaron como la mejor copia de ellos mismos. Por fin en México, los franceses Ange. Christian Decamps es un personaje
inigualable y eso lo coloca a la altura de los grandes del progresivo de todos
los tiempos, llámese Francesco Di Giacommo o Peter Hammill. Después de esto,
¿qué más puedo decir? Por supuesto, hubo dominio pleno del escenario,
teatralidad llevada al extremo. Música del lado del delirio. Fantásticos. Cerró la noche Thijs Van Leer y los reformados Focus. Antes de esto, estuve
platicando con Thijs sobre su participación al lado de Miguel Ríos en la Rock
And Rios y tiene muy buenos recuerdos.Además, me comentaba sobre un extraño
virus que lo tenía con media cara paralizada y que no podría tocar la flauta.
Efectivamente, esta vez la flauta permaneció arriba del órgano Hammond pero
eso no impidió que el show fuera todo un éxito. El primer grupo del sábado fue French TV, de los Estados Unidos. ¿French
TV –sí, el grupo de Mike Sary- tocando en el hotel? Al principio me sonó a
broma pero esa fue la cruel realidad. Bueno, de French TV no esperaba más que
tres cosas: Buen humor, ironía y mucha improvisación. Para mi fortuna, el buen
humor, la ironía y mucha improvisación se hicieron presentes... y en
cantidades abundantes. Amarok abrió la última serie de conciertos y ¡de qué forma! Si los
Alquilbencil habían dejado boquiabierto a más de uno, los Amarok (también de
Cataluña) armaron un verdadero alboroto arriba del escenario. Un concierto muy
alegre para un grupo que sabe cómo interactuar con el público. Abrieron con
“Mujer Luna” y, a partir de aquí, tuvieron al público a sus pies. Seducción
pura y un vasto bagaje cultural para uno de los mejores conciertos del festival.
Incluso, se dieron el lujo de intercalar partes de “E’Festa” (de PFM) con
“Dónde estás mi Amor”, pieza con la que se despidieron dejándonos más
que satisfechos. Los ánimos no vinieron abajo a pesar de que Pär Lindh (de Suecia)
prescindiría de la cantante Magdalena Hagberg. Al contrario, acompañado
de Bill Kopecky –al bajo- y de Hasse Brunniusson (el mismo Hasse Brunniusson
de Samla Mammas Manna) –batería-
Pär Lindh dio una soberbia demostración de lo que es el rock “sinfónico”,
muy al estilo de Keith Emerson o de Rick Wakeman. PLP dejaría todo listo para
recibir a los italianos PFM. Finalmente, Premiata Forneria Marconi. Acompañados de Alessandro Bonettti (Deus Ex Machina) y Roberto Gualdi, en
la segunda batería.; PFM (Flavio Premoli, en los teclados; Franco Mussida, en
la guitarra y voz; Franz Di Cioccio, en la voz y bateria y Patrick Djivas, en el
bajo) regresaban a México como el grupo estelar del Baja Prog. Evidentemente,
tienen tras ellos el respaldo de todo un estilo musical que ha sido mil y una
vez imitado, el sonido italiano de mediados de los años setenta. No se puede
hablar de rock progresivo sin tener como referencia clara y de primera mano a
PFM a quienes ya había visto hace apenas unos meses en la Ciudad de México.
Nuevamente PFM dio un concierto de altura. A nadie le importó los problemas de
sonido, ni el intermedio forzado, ni la descompostura del amplificador de
Franco. Nada impidió que PFM diera un gran concierto. Sin más, una gran forma de cerrar un gran festival. Con altibajos, es
cierto, pero un gran festival, finalmente. Juan José Salas R. © margen, 2003 |
© 2003 - Johnny Coto /
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